miércoles, 16 de abril de 2014

Se hace

Hoy he vuelto a estar allí, la sala negra, con las paredes negras y las negras sillas. Hoy he vuelto, y alguien con dedos temblorosos ha encendido la lamparita de noche, se hace la luz, tan suave, tan nueva. Ella se ha lavado los pies frente a mí. La piel tan blanca bajo la luz tenue, sobre el suelo negro. Tiene calcetines grises de lana y un camisón blanco de algodón, viejo, sucio. Hoy estaba allí, en el mismo sitio, una espía invisible. Ella se quita los calcetines, los coloca bajo el colchón, me sonríe sin verme y estira el brazo abriendo la mano, me muestra dos dientes en su palma y se los mete en la boca. Sus pies están otra vez vestidos, se mete en la cama, apaga la luz, se hace negro.

martes, 9 de octubre de 2012

Dormir

  Crecemos cuando dormimos, cambiamos de piel, nos hacemos viejos.  Decimos que vamos a dormir todo el tiempo, no tener más miedo, ser valientes. Dormir. Dormir. ¿Alguna vez sueñas con tus manos llenas de sangre? Yo sueño con mi rostro en un espejo, borroso, no sé si soy yo, pero estoy enfrente, mis manos son rojas, están húmedas. Voy a buscarte y tengo algo en mis manos. ¿Por qué crecemos? ¿Por qué crece nuestro pelo, nuestras uñas? ¿nunca has soñado conmigo y mis manos sucias? Vamos a dormir todo el tiempo. Hay eco en el cuarto, la cama abierta, la ropa sobre la silla. Alguien dice: Tienes que venir conmigo. Los espejos están vacíos ¿de dónde sale el eco? mi reflejo sucio, mis manos sucias, el cuarto y yo. El pelo  que envuelve mi cara crece cada vez más rápido, me ahoga, se mete en mi boca. La cama cada vez es más grande. Todo crece.  Tienes que venir conmigo, tienes que soñar conmigo, verme de cerca, desde más cerca. No voy a conocerte nunca, no voy a poder decirte quién soy. Mira mis manos rojas y mi cara borrosa, ni siquiera sé quien puedo ser, no puedo hacer que me ames. Solo quiero dormir contigo, hacer silencio, estar en paz.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Finales

Estos días, de otoño precipitado, de ventanas altas, de luces cálidas, de empezar otro final, pensamos en quién podrá abarcar más finales. Estos días de amaneceres de sol y tardes húmedas y de hojas amarillas. Estos días de entender los vacíos, de oler madera y el papel de la pared con las esquinas despegadas, que se mueven por la noche cuando las arañas tejen y el aire mueve sus telas. Estos días que olvidaré muy fácil, porque no pasa nada. Estos días de otoño precipitado que se escapan, y que son como fantasmas silbando, arrastrando sus cadenas, son días que asimilo por las noches, en la cama, cuando el viento suena y las ramas, desnudas e infinitas, que golpean mi ventana, me dicen que pronto el final me tocará con sus dedos.

jueves, 17 de mayo de 2012

Viejos sueños

De los silencios y los cuadernos vacíos, de los viajes que no hacemos, de los monumentos que no vemos, también somos parte de lo que no es parte de nosotros, somos parte de lo extraño, de lo lejano, de los aullidos que no oímos. Somos el rayo, los corazones sangrientos en los cuerpos ajenos, somos piedras, agua, somos el silencio que no habitamos. Las palabras que no decimos, los pensamientos que no tenemos. Somos el miedo que no sentimos, el grito, lo más profundo de la tierra. Somos parte ya del descanso que tendremos, donde el césped será más verde y el sol no dejará de brillar ni siquiera en la noche.

lunes, 6 de febrero de 2012

Silence


Paseamos y nos hablábamos en silencio, amordazados y las manos escondidas o detrás de la espalda. No sabemos si puede haber algún cuerpo debajo de tanta ropa, capas de acrílico y plumas escarchadas. Parece que llevamos nuestras cabezas sobre almas de ratón. Vamos escapando de este sol desconocido. Vamos a llevar este frío por donde queramos, guardado en canciones y palabras. Ese silencio gris y lejano, triste y cruel, golpea y resuena, hace eco y espanta. Vamos a salir corriendo, vamos a huir lo más lejos que podamos y después volveremos aquí, aunque ya no será lo mismo.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Lacrimosa


De este agua blanca que corre entre nuestros pies no hay en ningún otro lugar. De este aire frío, de esta escarcha que sale de nuestra boca. Vivimos en un Réquiem, alguien dirá amén en cualquier momento, somos vapor, mundo de fuego, somos aire frío, lava roja. Pero no este agua blanca, este agua solo estará aquí, solo aquí para nosotros, ahora, podemos sentirla entre los dedos de los pies, a veces en los tobillos, este agua que puede colarse por el suelo, dar la vuelta. Teníamos la idea de un sueño pero se la llevó el agua, ahora no podemos saber qué sueño era o quién lo tiene, no tenemos nada más que el recuerdo blanco de un día que ya no existe.

jueves, 1 de diciembre de 2011

La boda

Te hubiese dicho sí aunque los árboles perdieran sus hojas y fuera el último sonido que se escuchara. Puedes pensar que los pájaros no van a volar más alto o que mi vestido no es lo suficientemente ridículo para la ocasión. Pero ahora puedo decir que hay una mancha en mi cabeza cuando pienso en todas las cosas que nos prometimos, hay una mancha que está borrando mi pasado. No sé de dónde vine o porqué estoy aquí, hay un bosque enorme de manchas y hojas. ¿Dónde hemos dejado el silencio? He venido a buscar algo, a buscarte entre las ramas pero no puedo verte, y no es culpa mía, te lo prometo, que ya no esté allí.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Todo lo demás


Nos prometimos hacer deporte, bien, yo lo prometí, y sabías que mentía, pero me dijiste que tal vez fuera posible. Tal vez. Quemamos los pasaportes, las fotografías, llorábamos en la plaza y confundimos nuestras lágrimas con el agua de la fuente. Las palomas, los fuegos artificiales y el adiós. En las paredes escribíamos nuestros nombres con tiza y rompimos todo lo demás. El cielo debía ser eso, el bien, los zapatos limpios. Teníamos corazones prestados, doblados, rotos. Me decías que, en resumen, lo que tocabas se rompía. Yo no pude dejar de mirar todo lo demás, ese corazón loco, doblado y roto, nuestros nombres en las paredes, en nuestras frentes, no pude dejar de mirar cómo nos deshacíamos, prestados,locos, doblados, rotos.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Lo veré todo.


Sacamos al loro de la jaula y nos metimos en ella, con los brazos y las piernas encogidos junto al pecho. Apenas había espacio ni luz, no podíamos mirarnos, estábamos de espaldas. Uno contra otro. El loro miraba desde fuera desplegando sus alas y dando vueltas alrededor de la jaula y a veces hablaba y decía la palabra precioso sin mover el pico. La jaula se oxidará con la nieve, tendremos que irnos con el cuerpo entumecido, nos iremos a gatas haciendo retumbar el suelo como pisadas de elefante. Nos iremos haciendo ruido haciendo túneles bajo la nieve y la tierra húmeda.

viernes, 21 de octubre de 2011

Nunca va a pararse


Yo sé que es verdad que cuando no estés el sol brillará con menos fuerza, y no será por nosotros, será que el invierno estará más cerca, que se acortarán los días y las noches, largas, empezarán muy pronto. Pero nadie podrá decirme si estás al otro lado de la cortina o abajo, intentando llamar mi atención, quizá con una cuerda o con un fuego o no sé, con algo que brille tanto como el alma de un recién nacido. He pensado que dormiré más horas, que la luz será más azul, que las sábanas más negras. Y hoy me he dado cuenta, ya ves, de que aunque deje de mirar el reloj, éste nunca va a pararse y que todo este tiempo esa oscuridad me mirará de frente.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Saber estar


Cada vez que llego es volver a nacer, nacer es como volver a estar, y pienso que siempre he tenido la sensación de no haber estado nunca. No ser. Nunca haber sido, nunca nacer. Pienso en que aquí las gaviotas se aparean con los cuervos y hay aves grises y extrañas que graznan y viven en la playa. Aquí el mar será de hielo, las hojas transparentes, aquí la escarcha me hará compañía, a mi lado, en la cama. Labios morados, piernas, brazos, rostro, dientes que tiritan. No sé si sabré salir, si estaré preparada para ser parida. Soy un oso en una cueva, soy un cazador, una flecha, una astilla. Aquí tampoco hay tejados, hay puntas de lanzas que señalan al cielo como el hogar. Y yo miro hacia arriba y no veo más que un inmenso y vacío blanco.

martes, 16 de agosto de 2011

Yo seguí al conejo blanco


Teníamos que sentirlo, flotar sobre la arena, convertir en circo nuestros sueños. Saber flotar. Había poco espacio en los triángulos de amor, pensar amor, neones rosas, neones verdes flotando sobre nuestras cabezas como aureolas. Flotamos sin mancha, sabemos volar, levitamos sobre la masa. Sin pecado, inmaculados. Somos el futuro, somos el circo, los payasos. Somos ángeles perdidos, queremos volver a casa. Hemos perdido el miedo, estamos dispuestos. Queremos volver flotando, en sueños. Somos un sueño azul, no sabemos tocar las heridas. Hemos olvidado llorar, hemos olvidado ser hombres.

jueves, 2 de junio de 2011

Lieder


Viví con alguien que me odiaba por las noches, que nos hacía huir a otra casa, a otras casas que no fueran la suya. Luego conocí a alguien que odiaba a los pájaros y también viví con ella y es verdad que odiaba a los pájaros, pero amaba a las personas. Había otras personas, una que sólo limpiaba su cuerpo compulsivamente, otra que sólo hacía ruido. Y al final viví con alguien que me hizo reír, al que a veces no comprendía pero que supe que estará ahí para darme la paz que estaba buscando.

jueves, 5 de mayo de 2011

Inflammatus


Hablas de gente sola, gente que te deja sola, que te dejó triste o rabiosa. Yo no pude entenderte, no supe ver tu soberbia y te compadecí y pensé que solo yo podría abrazarte. Creaste un mundo nuestro que nadie podía traspasar y nadie conocía, no permitimos que nada tocara nuestro rostro infantil. Debería haber tenido, ahora se me ocurre, menos consideración contigo, con lo nuestro. Tenías tanto miedo, tienes tanto miedo de ser peor que los demás que te quedaste triste o rabiosa, que te quedaste siendo tú, que seguirás siendo siempre tú, que seguirás siendo siempre sola.

viernes, 15 de abril de 2011

Prelude


He plantado las semillas que me regalaste, las planté anoche. Esta mañana el dormitorio parecía una selva llena de girasoles y crisantemos, amarillos y morados. Y mis ojeras resplandecían más moradas que nunca y mi pelo reflejaba el amarillo, y parecíamos tan pequeños al lado de los girasoles y tan grandes al lado de los crisantemos que no nos hemos reconocido. Y esta mañana nos hemos olvidado de saber, nos hemos olvidado nuestros nombres y nos hemos convertido en naturaleza, a pesar de los productos químicos hemos sido dos personas sintiendo la paz entre soles y muerte.