
Sacamos al loro de la jaula y nos metimos en ella, con los brazos y las piernas encogidos junto al pecho. Apenas había espacio ni luz, no podíamos mirarnos, estábamos de espaldas. Uno contra otro. El loro miraba desde fuera desplegando sus alas y dando vueltas alrededor de la jaula y a veces hablaba y decía la palabra precioso sin mover el pico. La jaula se oxidará con la nieve, tendremos que irnos con el cuerpo entumecido, nos iremos a gatas haciendo retumbar el suelo como pisadas de elefante. Nos iremos haciendo ruido haciendo túneles bajo la nieve y la tierra húmeda.


2 cosas:
Con las alas abiertas,
también.
d.
Me encantó la inspiración que te provocó el dibujo... o fue al revés??
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